Cuántica
Como acaba de superar la IA al hombre
La gran pregunta matemática era: Si un fluido comienza moviéndose de manera suave, ¿sus velocidades permanecerán siempre finitas y bien comportadas, o las ecuaciones pueden producir en algún punto una velocidad infinita? Durante casi noventa años nadie había podido demostrar cuál de las dos posibilidades era cierta. OpenAi ha resuelto el problema
En mi libro “Caos para principiantes” en el tema de turbulencia comentaba que un fisico decía que cuando se muriera y llegara a la presencia de Dios le tendría dos preguntas: ¿porque la relatividad? Y ¿porquè la turbulencia? y pensaba que solo le contestaría la primera, todo esto en alusión a que un flujo laminar repentinamente entra en turbulencia y la ingeniería conoce perfectamente como se comporta el flujo laminar y como se comporta en turbulencia pero no encontraba la razón por la que se disparara la turbulencia en un flujo laminar.
En el régimen laminar podemos calcular perfiles de velocidad, presión, viscosidad y estabilidad.
En la turbulencia podemos describir espectros, remolinos, cascadas de energía y propiedades estadísticas.
La región intermedia continúa siendo el punto difícil: cómo una perturbación concreta se amplifica, se retroalimenta y reorganiza todo el flujo.
Las ecuaciones de Navier–Stokes describen cómo se mueve un fluido: agua, aire, aceite, humo, sangre, etcétera. Se utilizan todos los días en ingeniería y normalmente producen resultados correctos.
La gran pregunta matemática era:
Si un fluido comienza moviéndose de manera suave, ¿sus velocidades permanecerán siempre finitas y bien comportadas, o las ecuaciones pueden producir en algún punto una velocidad infinita?
Durante casi noventa años nadie había podido demostrar cuál de las dos posibilidades era cierta.
OpenAI utilizó un modelo interno de inteligencia artificial más avanzado que GPT‑6 Astra y organizó aproximadamente 10,000 agentes de IA para trabajar simultáneamente. Los agentes consultaron bibliografía matemática, ejecutaron programas, exploraron distintas versiones del problema, compartieron resultados y combinaron las ideas más prometedoras. Durante unas 88 horas, intercambiaron cerca de 2.7 millones de mensajes y generaron alrededor de 130 mil millones de tokens.
La solución también aprovechó investigaciones previas de matemáticos sobre vórtices, singularidades y cascadas entre escalas. Una vez obtenida la demostración de 166 páginas, OpenAI empleó GPT‑6 Astra y el lenguaje formal Lean durante otras 17 horas para comprobar lógicamente sus pasos. Lean confirma que la demostración formal no contiene contradicciones internas, aunque los matemáticos todavía deben verificar que represente exactamente el problema planteado por el Instituto Clay.
La solución es un vórtice, un remolino giratorio de fluido, que gira hacia adentro y se alarga cada vez más, como espaguetis. Esta región central se contrae mientras se acelera de tal manera que su energía aún permanece finita, como lo exigen las leyes de la física. El desafío técnico es que las ecuaciones desarrollen la ruptura a través del movimiento del fluido mismo, en lugar de, por ejemplo, aplicar una fuerza infinita con la mano. Más matemáticamente, los términos de las ecuaciones de Navier–Stokes que describen el movimiento —aceleración, gradientes de presión, transferencia de momento, viscosidad— deben volverse grandes pero cancelarse de manera precisa. Este equilibrio detallado deja una fuerza externa suave incluso cuando la velocidad del fluido crece sin límites.
Puede parecer un tema meramente matemático pero es un gran paso a resolver y evitar las turbulencias que afectan fuertemente los sistemas de fluidos, pero lo más interesante es que la IA superó a los grandes matemáticos y físicos que no habían podido resolver este problema