Ideología política

El Che, la maquina de matar

¿puede considerarse moralmente legítimo un proyecto político que promete justicia social, pero acepta la eliminación física de sus adversarios como medio para conseguirla?


La preparatoria es una época feliz, traemos las hormonas a todo lo que da, las muchachas lucen mas atractivas, empiezas a plantearte que vas a ser en la vida y sobre todo a tomar conciencia de la problemática local nacional e internacional.

Ahí me enteré de la “grandiosa revolución cubana” los maestros al hablar de ella se sentían iluminados y presentaban a Fidel Castro, Camilo Cienfuegos y el Che Guevara como lo máximo en este mundo, mis amigos y yo compramos el libro rojo de Mao, el diario del Che en Bolivia y una boina con estrella.

Éramos orgullosamente de izquierda, los buenos onda, el choque empezó en la universidad, la UNAM les había dado un cubículo al comité de lucha junto a la cafetería los veíamos a través de los cristales dormidos en el piso y olía a mariguana, alcohol y sexo, el enfrentamiento fuerte fue cuando pusieron en huelga a la Universidad durante 3 meses por la guerra del Vietnam,  me parecía estúpida la huelga y les decía “Me imagino que Nixon al enterarse de que los muchachos de ingeniería están en huelga va  llamar a sus tropas de regreso” después nos opusimos a otras huelgas y nos cargaron los adjetivos de reaccionarios, inconsciente e inhumanos pero éramos la mayoría y no volvimos a entrar a huelgas, incluso en dos asambleas terminamos a golpes.

Unos años después estando haciendo prácticas en una fábrica me entero que la esposa del dueño era prima de Camilo Cienfuegos y le pedí a la secretaria que me avisara cuando fuera la señora, se llegó el día y corrí desde la nave  las oficinas.

-Señora, ¿Usted conoció al Che?-

-Si claro-

-¿Y como era?-

-Era un homosexual depravado, un asesino despiadado y un verdadero estúpido-

Quedé verdaderamente en Shock, la señora siguió dándome detalles pero yo, ya no oía, me retiré mareado y unos días después visité a un maestro que había vivido en Cuba en tiempos del Che y le conté las mentiras que me había dicho la señora.

-Ningunas mentiras- me dijo muy serio y agregó:

-Se quedó corta, efectivamente el Che organizaba orgías con los muchachos del partido, asesinaba a los presos políticos con su pistola y se deleitaba viéndolos morir, tiró los frutales de los cerros y plantó caña cuando todos le decía que la caña no se daba en los cerros, quebró el banco de Cuba y su peor estupidez, se fue a hacer la revolución a un país sin costas y a un pueblo que no hablaba español.

Hace unos años fui a la presentación del libro de Agustín Laje Y Nicolás Márquez El Libro Negro de la Nueva Izquierda: Ideología de género o subversión cultural y entre los libros que se vendían estaba  El Che la máquina de matar donde el autor desarrolla cinco argumentos fundamentales:

1. La violencia revolucionaria: examina la convicción de Guevara de que el odio hacia el enemigo podía convertirse en instrumento de la revolución.

2. Los fusilamientos: analiza su responsabilidad en ejecuciones revolucionarias, particularmente durante su actuación en la fortaleza de La Cabaña, en Cuba, en 1959.

3. El proyecto totalitario: sostiene que Guevara defendía un modelo comunista que subordinaba las libertades individuales a los objetivos de la revolución.

4. El fracaso económico: cuestiona su gestión como presidente del Banco Nacional de Cuba y posteriormente ministro de Industrias.

5. La construcción del mito: estudia cómo, después de su muerte en Bolivia en 1967, su imagen se convirtió en un símbolo internacional de rebeldía, separándose de numerosos aspectos de su trayectoria histórica.

En resumen con datos reales destruye el mito que la propaganda multimillonario de la izquierda nos presenta el estiércol como un alimento delicioso.

Y queda en el aire una reflexión:

¿puede considerarse moralmente legítimo un proyecto político que promete justicia social, pero acepta la eliminación física de sus adversarios como medio para conseguirla?


Volver al blog