Feminismo

Frida Kahlo: ¿símbolo de México o símbolo de una ideología?

Pero una cosa es reconocer los supuestos derechos de esos movimientos a elegir sus referentes y otra muy distinta aceptar que tales referentes deban convertirse en modelos universales de una nación.


De estudiante viví en el barrio de Coyoacán en la Ciudad de México y al ir al centro pasaba por la casa de Frida Kahlo, un día decidí visitar su casa convertida en museo y la verdad fue un evento desagradable, objetos sin sentido , pinturas infantiles muy lejos de Velasco o Anguiano, es más, distante de los pintores que presentan sus obras en el jardín del arte de San Angel o en el monumento a la madre.
Muchos años después en una fiesta del 5 de mayo en San Francisco vi con sorpresa a paisanas disfrazadas de Frida Kahlo con vestidos de China poblana y me vino una reflexión:

México posee una tradición artística y cultural de extraordinaria riqueza, construida a lo largo de siglos por mujeres y hombres que desarrollaron su talento en la arquitectura, la pintura, la escultura, la literatura y las artes populares.
Resulta por ello cuestionable presentar a Frida Kahlo como expresión suprema de la mujer mexicana o como culminación del arte nacional.
Su vida muy lejos de la moral de las mujeres de su tiempo, sus convicciones políticas, admiradora de Stalin y amante adúltera de Trosky, su producción artística infantil corresponden a una experiencia individual, no a la totalidad de nuestra historia.
La posterior transformación de Frida en símbolo de emancipación y rebeldía fue impulsada por movimientos culturales e ideológicos que encontraron en su biografía elementos adecuados para representar sus propias aspiraciones.
La basura se identifica con la basura.
Pero una cosa es reconocer los supuestos derechos de esos movimientos a elegir sus referentes y otra muy distinta aceptar que tales referentes deban convertirse en modelos universales de una nación.
La mujer mexicana no puede reducirse a Frida Kahlo, como tampoco el arte mexicano puede reducirse a sus autorretratos.
El problema no es la existencia del símbolo, sino su idealización y la pretensión de conferirle una representatividad que históricamente no le corresponde.
La verdadera riqueza cultural de México se encuentra en la diversidad de su historia, no en la veneración de un personaje.
Frida Kahlo pertenece a la historia de México; México no pertenece al mito de Frida Kahlo.

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