Feminismo
Judith Butler, la normalización de la perversión.
Judith Butler, Discipula de Marcuse y Jacques Derrida de la escuela de Frankfurt en su libro de 1990 El género en disputa, sostiene que el género no es una esencia innata o biológica, sino un conjunto de acciones y comportamientos que se construyen a través de la repetición constante.

Judith Butler, Discipula de Marcuse y Jacques Derrida de la escuela de Frankfurt en su libro de 1990 El género en disputa, sostiene que el género no es una esencia innata o biológica, sino un conjunto de acciones y comportamientos que se construyen a través de la repetición constante.
Según esto no nacemos con una identidad de género fija.
Aprendemos a ser hombres o mujeres mediante actos cotidianos repetidos (la forma de caminar, hablar, vestir y gesticular).
A fuerza de repetir estos rituales sociales de manera inconsciente y obligatoria, la sociedad crea la ilusión de que el género es algo natural, biológico o un "núcleo interno" verdadero.
Butler va más allá y argumenta que incluso el "sexo biológico" ha sido interpretado y categorizado por discursos científicos y sociales para justificar la existencia de solo dos géneros y mantener el binarismo heterosexual.
Cualquier estudiante de biología le diría a Butler “Oye Judith andas totalmente perdida los 46 cromosomas que tiene el ser humano se forman de 23 de origen materno y 23 de origen paterno.
El cromosoma sexual aportado por el espermatozoide (X o Y) define el sexo genético, eres hombre o mujer desde el momento de la concepción y así te quedas toda la vida, la sociedad te educa en las conductas mas adecuadas para tu sexo y te signa un rol, pero no determina tu sexo, esto está escrito en tu ADN y no hay forma de cambiarlo.
Ese mismo ADN formará los circuitos neuronales que le digan a cada órgano y parte del cuerpo como funcionar, estos circuitos trabajan en forma conjunta formando redes neuronales coherentes que le permiten a la mente controlar el cuerpo.
A diferencia del ADN, estos circuitos representan cierta plasticidad (modificación) que nos permite una mejor adaptación al medio ambiente y mejoras en nuestras funciones vitales, aunque también pueden fallar y ocasionar enfermedades mentales.
La sociedad y la persona, si pueden alterar, incluso deformar estos circuitos neuronales pero no cambian la esencia biológica, un hombre puede actuar como mujer y una mujer como hombre como respuesta a una malfunción de sus circuitos neuronales pero su ADN no se altera, se pueden mutilar, hormonar, implantar, hacer lo que quieran pero su esencia no cambia, siguen siendo mujeres u hombres, millones de células lo confirman.
Se pueden argumentar miles de cosas, apelar a la tolerancia, al respeto a lo que usted quiera y guste, pero un cerebro que no reconoce su sexo biológico no puede estar sano así lo digan las leyes, los filósofos, los políticos y la misma sociedad, la biología no se negocia es consecuencia de millones de años de evolución. ¿Fuiste concebido como hombre? Morirás siendo hombre, !No inventes absurdos!
Si son tan obvias las mentiras de Butler ¿Cómo es posible que sus libros sean obligatorias en la mayor parte de las universidades de occidente? ¿Cómo es posible que se aplauda la promoción del lesbianismo y la homosexualidad desde la cátedra y los medios?
Pues porque detrás de ella están los magnates y políticos neomaltusianos que quieren disminuir la población a cualquier precio destruyendo el tejido social y la civilización occidental, usando la ONU, las ONGs, los medios y todo lo que está a su alcance y de paso tomar el poder para implantar el marxismo en su modalidad mas perversa el wokismo.
Esta revolución marxista de las ideas no solo está destruyendo la civilización, está amenazando la especie al colapsar la población y lo más grave la sociedad lo está permitiendo.
La teoría de Judith Butler, especialmente su noción de la performatividad del género plasmada en El género en disputa (1990), ha sido uno de los marcos teóricos más debatidos de la filosofía contemporánea. Aunque fundó las bases de la teoría queer, ha recibido severas objeciones desde diferentes corrientes filosóficas y sectores del propio feminismo.
Las principales críticas se estructuran en los siguientes ejes:
1. Críticas desde el feminismo materialista y marxista
Corrientes ligadas al materialismo histórico (como las representadas por Nancy Fraser o el feminismo marxista) acusan a Butler de caer en un "giro lingüístico" excesivo o idealismo cultural.
- Reducción del género al discurso: Críticas argumentan que, al definir el género principalmente como una construcción lingüística y performativa, Butler diluye las bases materiales, económicas y de clase de la opresión de las mujeres.
- Falta de enfoque en la explotación: Argumentan que la subordinación de la mujer no se soluciona únicamente mediante la "subversión de las normas" o la parodia del género, sino que requiere desmantelar estructuras de producción, división del trabajo y precariedad económica.
2. Críticas desde el feminismo radical y tradicional
Sectores del feminismo radical (y más recientemente el feminismo transexcluyente o de la diferencia) señalan que el postestructuralismo de Butler socava al sujeto político del feminismo.
- Disolución de la categoría "Mujer": Al desconstruir el binomio sexo/género y afirmar que el sexo biológico también está mediado por la cultura, estas corrientes sostienen que se elimina la base misma sobre la cual las mujeres se organizan políticamente para luchar contra el patriarcado. Si la categoría "mujer" no existe de forma estable, afirman que la resistencia colectiva pierde su cohesión.
- El borrado del cuerpo material: Se le reprocha que su teoría parece ignorar las realidades físicas ineludibles del cuerpo sexuado (como el embarazo, el aborto o la violencia sexual específica basada en el sexo biológico) al tratarlos como meros "discursos normativos".
3. Críticas desde la filosofía política liberal y la teoría de la acción (Agencia)
Filósofas de corte liberal y analítico, como Martha Nussbaum (en su célebre ensayo crítico "The Professor of Parody"), lanzaron duras objeciones a la utilidad política de su obra:
- Falsa noción de resistencia (Pasividad): Nussbaum y otros teóricos señalan que el concepto de "agencia" en Butler es profundamente limitado. Si el sujeto está completamente constituido por el poder y el lenguaje, la única forma de resistencia que le queda es la "parodia" o la repetición fallida de la norma. Para los liberales, esto representa un quietismo político que no ofrece propuestas claras para la reforma legal, institucional o la justicia social real.
- Falta de un marco normativo ético: Se le critica no definir claramente por qué unas normas son mejores que otras, limitándose a describir cómo operan los marcos de exclusión sin proponer principios de justicia universales.
4. Críticas desde el Psicoanálisis y la teoría de la intencionalidad
- Determinismo lingüístico frente al inconsciente: Aunque Butler utiliza herramientas del psicoanálisis lacaniano, psicólogos y filósofos de esta corriente le objetan que reduce el inconsciente y las pulsiones a meros efectos del discurso social y de la matriz heterosexual, restando peso a la complejidad de la psique humana que no siempre responde a lógicas discursivas.
- Separación de la intencionalidad: Desde lecturas filosóficas clásicas o neoclásicas, se ha apuntado que su teoría de los actos performativos separa la acción de la intencionalidad práctica y consciente del individuo, asumiendo que el sujeto solo "reproduce" guiones impuestos por el poder