Ideología política
La plática entre Bertrand Russel y Lenin
Su entrevista con Lenin de aproximadamente una hora es una joya que no permite entender lo que sucedió después. La entrevista ocurrió en Moscú, en mayo de 1920, durante la visita de Russell con una delegación del Partido Laborista británico. Conversaron aproximadamente una hora, casi totalmente en inglés. No existe una transcripción literal: conocemos la plática por el relato que Russell publicó ese mismo año en The Practice and Theory of Bolshevism.

La plática entre Bertrand Russel y Lenin
Describir el pensamiento y la vida de Russel es una tarea sumamente compleja y vasta, lo que si podemos afirmar es que tenía una mente prodigiosa y que de entrada dudaba de todo los establecido, ya sea en la ciencia o en la sociedad, lo que le llevó desarrollar nuevos campos en las matemáticas, la filosofía y la política con una gran honestidad intelectual.
Su entrevista con Lenin de aproximadamente una hora es una joya que nos permite entender lo que sucedió después.
La entrevista ocurrió en Moscú, en mayo de 1920, durante la visita de Russell con una delegación del Partido Laborista británico. Conversaron aproximadamente una hora, casi totalmente en inglés.
No existe una transcripción literal: conocemos la plática por el relato que Russell publicó ese mismo año en The Practice and Theory of Bolshevism.
Los temas centrales de la conversación
1. ¿Era indispensable una revolución violenta?
Russell comenzó preguntando si Lenin reconocía que Inglaterra tenía condiciones distintas de Rusia: instituciones parlamentarias consolidadas, sindicatos legales y posibilidades de alcanzar el socialismo por medios electorales.
Lenin admitió que en ese momento había pocas posibilidades de una revolución inglesa, porque los trabajadores todavía confiaban en el Parlamento.
Sin embargo, pensaba que un gobierno laborista llegaría al poder, sería incapaz de realizar cambios profundos y terminaría desacreditando la vía parlamentaria.
Por eso recomendaba que los comunistas participaran en las elecciones: no para fortalecer el Parlamento, sino para demostrar su inutilidad y preparar posteriormente la revolución.
Russell sostuvo que en Inglaterra las transformaciones podían conseguirse sin derramamiento de sangre. Lenin desechó esa posibilidad como una fantasía burguesa. Russell salió convencido de que Lenin conocía poco la psicología y las tradiciones políticas británicas.
2. El problema campesino
Russell le planteó una contradicción fundamental: ¿cómo establecer el comunismo en un país donde la inmensa mayoría de la población era campesina, deseaba poseer su tierra y quería comerciar libremente?
Lenin reconoció la dificultad. En ese momento el gobierno requisaba alimentos y entregaba a cambio papel moneda casi sin valor.
Según Russell, Lenin se rio de lo absurdo del intercambio: alimentos verdaderos por papel inútil. Confiaba en que el problema se resolvería cuando la industria pudiera ofrecer productos reales a los campesinos.
Su gran esperanza era la electrificación de Rusia, un proyecto que calculaba tardaría alrededor de diez años.
También consideraba necesario levantar el bloqueo comercial, aunque dudaba que pudiera existir una paz duradera entre la Rusia bolchevique y los países capitalistas.
Lenin explicó además que el gobierno enfrentaba a los campesinos pobres contra los más ricos.
Pensaba que la dictadura sobre el campo tendría que prolongarse porque los campesinos insistían en la propiedad y el libre comercio.
Cuando Russell le preguntó si la Revolución solamente había creado millones de pequeños propietarios rurales en vez de comunismo, Lenin respondió que eso “no era exactamente verdad”, pero no explicó claramente cuál era, entonces, la verdad.
3. Paz, comercio y revolución mundial
Para Lenin, una paz entre la Rusia soviética y las potencias capitalistas sólo podría ser provisional.
Los gobiernos occidentales podían suspender la guerra por cansancio o por sus propias rivalidades, pero tarde o temprano intentarían destruir la revolución.
Por eso consideraba que la supervivencia definitiva del régimen dependía de que la revolución se extendiera a otros países. El restablecimiento del comercio internacional podía aliviar el hambre y reactivar la industria, pero no solucionaría el conflicto fundamental entre capitalismo y comunismo.
Russell percibió que Lenin estaba menos interesado en una reconciliación inmediata con Occidente que los propios visitantes laboristas británicos.
Para Lenin, Rusia podía ser sacrificada si con ello avanzaba la revolución mundial.
4. El poder de la propaganda
Lenin afirmó que el gobierno bolchevique había sobrevivido gracias a dos factores:
- Las rivalidades entre las potencias capitalistas, que les impidieron actuar unidas.
- La propaganda revolucionaria dirigida a soldados y trabajadores extranjeros.
Recordó que los alemanes se habían burlado cuando los bolcheviques pretendieron combatir las armas con hojas de propaganda, pero que finalmente los impresos habían resultado tan poderosos como las armas.
También bromeó diciendo que debía otorgarle una medalla al magnate de la prensa británica lord Northcliffe: sus ataques contra el bolchevismo asustaban a los burgueses, pero hacían más atractiva la revolución entre los trabajadores.
La impresión que Lenin dejó en Russell
Russell encontró a un Lenin sorprendentemente sencillo: su despacho era austero, carecía de pretensiones personales y no parecía interesado en el lujo. Lo vio valiente, disciplinado, honesto en sus convicciones y completamente desprovisto de vanidad social.
Pero esa primera simpatía fue transformándose en inquietud. Su risa, inicialmente amistosa, le pareció después sombría, especialmente cuando hablaba de violencia contra los campesinos. Lo describió como un hombre calmado, dictatorial e incapaz de sentir miedo: una “teoría encarnada”.
Russell pensó que Lenin trataba el marxismo como una verdad absoluta. Lo comparó con un profesor impaciente ante quienes no comprenden su doctrina y con un creyente religioso convencido de poseer la respuesta para todos los males humanos.
La diferencia esencial entre ambos
En el fondo, aquella hora enfrentó dos concepciones políticas:
- Para Lenin, la historia obedecía a leyes materiales; la revolución era inevitable, la violencia podía ser necesaria y la libertad individual debía subordinarse al triunfo final del socialismo.
- Para Russell, ningún proyecto de emancipación justificaba una dictadura prolongada, el desprecio por la libertad o el sufrimiento impuesto en nombre de una verdad supuestamente infalible.
Russell llegó a Rusia profundamente simpatizante del comunismo, pero salió desconfiando de los hombres que no admitían ninguna duda.
Su conclusión fue formidable: el peligro no residía solamente en el ideal comunista, sino en abrazar cualquier doctrina con tanta certeza que se estuviera dispuesto a provocar una miseria inmensa para imponerla.
Russell encontró en Lenin a un hombre personalmente austero y valiente, pero ideológicamente implacable; alguien que no ambicionaba riqueza para sí mismo, sino poder suficiente para obligar a la historia a seguir el camino que él consideraba científicamente inevitable.
Los acontecimientos siguientes demostró que ambos tenían razón, el socialismo solo podría ser instalado con una violencia suprema, mas de 50 millones de ciudadanos sacrificados, Europa se mantuvo alejado del proyecto Socialista ruso pero Gramsci encontraría el camino de la batalla cultural, una revolución no armada para imponer el socialismo en Europa, Russel siguió su lucha pacifista.